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Sábado, 03 Julio 2021 11:50

Museo Soumaya exhibirá pintura inédita de Diego Rivera que se creía que era falsa

Condenado a permanecer oculto porque la crítica de arte Raquel Tibol cuestionó su autenticidad, durante más de una década el cuadro Peregrina tlaxcalteca que Diego Rivera pintó en 1946 estuvo resguardado en las bodegas del Museo Soumaya. El equipo del recinto decidió realizar una investigación y recopiló información para demostrar que la pintura sí es de Rivera. Finalmente, Alfonso Miranda Márquez, director del Museo Soumaya, encontró una prueba más para argumentar que la pieza es de la autoría del muralista mexicano (Guanajuato, 1886-Ciudad de México, 1957). 

En su afán por fortalecer la colección, Miranda Márquez sostiene que no es resultado de un acto de fe, sino de una investigación con la que se logra comprobar que dicha obra es de la paleta de Diego Rivera. Una vez demostrado lo anterior, anuncia a MILENIO que por primera vez la pintura se mostrará en una exposición, la cual será organizada próximamente en el Museo Soumaya Plaza Loreto. 

“No es un lindo Diego, tengo que decirlo, pero eso no importa, es un Rivera. Que la obra no tenga todos los elementos simbólicos del artista, es lo de menos, hoy está documentada la existencia de esa pintura y hay pruebas de que se colgó en la muestra inaugural del Museo de Arte Moderno, el 20 de noviembre de 1964, y eso no es cosa menor”, aclara el historiador. 

El hallazgo

Siempre con la mirada atenta, el director del Soumaya relata que un día, al estar revisando un acervo, se encontró con una sorpresa: “cuando veo la foto de Peregrina tlaxcalteca colgada en el Museo de Arte Moderno, con una carta de Misrachi que la identificaba, me dije: ¡esta es la obra!”. Miranda Márquez supo de la polémica protagonizada por Raquel Tibol (Argentina, 1923-Ciudad de México, 2015) alrededor de esta obra comprada en Estados Unidos, como parte del programa de repatriación de obra de la Fundación Carlos Slim, ya que tiene 18 años de laborar para esta institución. 

Recuerda que les cuestionaron con vehemencia que ese cuadro era falso. Incluso la historiadora de arte Tere del Conde (Ciudad de México, 1938-2017), opinó que “era un falsísimo” y cuando se le informó que se investigaría a profundidad el caso, respondió que ella no creía en las indagaciones a menos que las hiciera alguno de sus alumnos, cuando el propio Miranda Márquez fue su discípulo. De igual forma, la propia Raquel Tibol manifestó que estaba en duda la autenticidad de la pieza, por lo que expresó que ella no la expondría nunca. Por esas circunstancias, refiere el especialista, el Museo Soumaya nunca la había mostrado al público. Recientemente Miranda Márquez dio con parte de la historia de esta obra donde menos se lo esperaba, en el acervo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, mismo que está conformado por cientos de documentos, entre los cuales ocupa un lugar muy especial el archivo del Museo de Arte Moderno. 

La obra cuesta más de 278 mil dólares

La obra Peregrina tlaxcalteca, de Diego Rivera, de 67 por 48 centímetros, está identificada por el Museo Soumaya con el número 38908, es un óleo sobre lienzo con marco de madera tallada con aplicación de hoja de oro, de 101.5 por 81.2 centímetros, firmado en la parte superior izquierda y con la fecha de 1946. MILENIO consultó el catálogo de la casa de subastas Sotheby’s del 26 de mayo de 2011, donde se informa que Peregrina Tlaxcalteca se vendió en 278 mil dólares, aunque tuvo un monto de salida de 250 mil a 300 mil dólares. Sotheby’s sustentó que la obra aparece en el libro Diego Rivera: pintura de caballete y dibujos, editado por el Fondo Editorial de la Plástica Mexicana en 1979, así como en Diego Rivera: catálogo general de obra de caballete, edición del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes en 2003. Pero no siempre las obras de Diego Rivera se han vendido como pan caliente. De acuerdo con la agencia AFP, en mayo de 2001 Sotheby’s de Nueva York no pudo rematar los cuadros Peregrina tlaxcalteca y Juana Rosas. Según la casa subastadora, por ser patrimonio nacional de México, de ser adquiridos no podrían salir del país, lo que ahuyentó.