Un invento detecta agentes del aire nocivos para bienes culturales.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han patentado un aparato capaz de medir la acidez del aire, lo que permite detectar la exposición a agentes nocivos de bienes culturales como cuadros y manuscritos.
El sistema, que funciona de manera "sencilla y económica", favorecerá la conservación preventiva de este tipo de objetos, que pueden quedar deteriorados de manera irreversible por la luz y los contaminantes del aire, según precisa el CSIC en un comunicado.
El dispositivo consta de un sensor que reacciona cambiando de color en función de la concentración de contaminantes y otras partículas del aire. "Cualquier usuario no cualificado podría monitorizar el pH ambiental a simple vista" gracias a una escala cromática previamente definida, explica una de las investigadoras del CSIC responsables del proyecto, María Ángeles Villegas.
Cuando el pH es normal, el dispositivo presenta un tono rosado, que va perdiendo color según aumenta la acidez, hasta volverse amarillo. Por el contrario, cuando el contenido ácido del ambiente disminuye, la superficie del sensor se torna violeta.
La señal óptica del sensor puede transformarse en una eléctrica para ser transmitida y almacenada en un ordenador.
Así, serán posibles otras aplicaciones en cuestiones relacionadas con la calidad ambiental, como el control de humos y de vertidos industriales, explica Villegas.
El dispositivo, precisa el CSIC, no requiere una fuente de alimentación externa y su película reactiva es reversible, lo que le permite ser usado de forma continua: al ser reutilizable, su coste es bajo.
El aparato, que mantiene su estabilidad térmica entre los 5 y los 60 grados centígrados, ha sido probado en el Palacio Real de Milanow de Varsovia (Polonia), el fondo documental de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás de Madrid y la Real Fábrica de Vidrios y Cristales del Real Sitio de San Ildefonso (Segovia).
El deterioro de los bienes del patrimonio histórico y cultural se ha visto acelerado de un modo preocupante en el último siglo.
Una de las causas puede ser el aumento de emisiones procedentes de motores de explosión, sistemas de calefacción y centrales térmicas, entre otras actividades.
"Uno de los factores más influyentes es la humedad ambiental, que si aumenta en presencia de contaminantes de características ácidas da lugar a compuestos que disminuyen el pH, lo que provoca un ambiente más ácido", comenta Villegas.
La propia madera de muebles y otros elementos del interior de los museos puede emitir ácidos y alterar la conservación de otras piezas. EFE
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