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Por: María Luz Nochez

Foto de archivo: Performance durante el evento de traspaso de mando del presidente Sánchez Cerén en julio de 2014. En el performance mostraban imágenes de artistas salvadoreños ya fallecidos. Roque Dalton, en primer plano, fue asesinado por militantes de extrema izquierda, entre ellos Jorge Meléndez, director de Protección Civil del gobierno de Mauricio Funes, y ratificado en el cargo por el presidente Salvador Sánchez Cerén.

La última esperanza para que se concretizara una de las promesas del FMLN más anheladas por la comunidad artística e intelectual de El Salvador, murió esta semana. La comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa siguió los pasos del Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, y dio la espalda a la creación de un Ministerio de Cultura que vendría a sustituir a la que es solamente una secretaría adscrita a la Presidencia de la República.

Este jueves 11 de agosto, la Asamblea Legislativa aprobó con 73 votos la Ley de Cultura, un documento que nace sin Ministerio ni otras cuatro significativas promesas de campaña hechas por Sánchez Cerén, como la incorporación de los artistas a un sistema previsional con acceso a salud y pensiones.

En junio de 2014, Sánchez Cerén prometió la creación de la nueva cartera a partir de enero de 2015, pero la oferta en el área cultural se vino erosionando poco a poco. 25 meses despúes, tanto el gobierno como el partido en el gobierno, el FMLN, han decidido olvidarse de esa promesa y otras.

Cambiar el rango jerárquico de la institución rectora de la cultura nació de las consultas que el FMLN realizó junto a artistas, gestores culturales e intelectuales en la Mesa Permanente de Desarrollo Cultural del Diálogo Social Abierto. De ella también surgieron otras reivindicaciones, como la seguridad social para los artistas, la formación artística desde nivel básico hasta el superior, la acreditación docente para artistas, la creación de un fondo concursable para la cultura y las artes, y apoyar con programas especiales la formación de micro, pequeñas y medianas empresas de creación cultural, que se colaron en el Eje 9 del programa de gobierno. Este abanico de promesas fue, precisamente, con lo que el partido se ganó por segunda vez el voto de confianza de una comunidad desencantada por la gestión cultural del primer gobierno del FMLN, que reclamó la falta de interés en el tema del gobierno del expresidente Mauricio Funes.

El Ministerio ha sido uno de los proyectos más vaticinados del segundo gobierno del FMLN. De ofrecerlo en su plataforma legislativa, el partido lo elevó al Eje 9 de la plataforma de gobierno de Sánchez Cerén. Una vez en el mando, sin embargo, tanto gobierno como partido se empezaron a distanciar poco a poco de la promesa alegando problemas de presupuesto para echarlo a andar. Ramón Rivas, primer secretario de cultura de este gobierno, pasó de anunciar que ya había sido aprobado en Consejo de ministros a decir que no era una promesa. Semanas después de asumir como nueva secretaria el 15 de enero 2016, Silvia Elena Regalado rompió de tajo con las esperanzas de aquellos que creyeron en la promesa presidencial de un Ministerio de Cultura en el corto plazo y dijo que, en todo caso, la institución se crearía "tal vez antes de 2019".

Desde la Asamblea Legislativa, los diputados efemelenistas también se desprendieron poco a poco del compromiso. En noviembre 2012, previo a la presentación en sociedad del anteproyecto de ley que preparó la Secretaría de Cultura de partido, Lorena Peña, quien lleva la voz cantante en el tema cultural en el partido de gobierno, predecía que ese sería el primer paso de Sánchez Cerén al llegar a la presidencia: "Cuando Salvador (Sanchez Cerén) sea presidente, lo primero que yo espero es que haya un Ministerio de Cultura". El documento entró por primera vez a la agenda de la comisión el 19 de marzo 2013, pero pasaron tres años para que se iniciara el estudio artículo por artículo del documento, y el capítulo que establecía que el Ministerio se creaba por ley fue uno de los primeros en desaparecer. Los diputados efemelenistas coincidieron en que debía eliminarse porque la creación de ministerios no es atribución legislativa.

Pero en el FMLN no siempre pensaron así. Lorena Peña, secretaria de cultura del partido, desde su experiencia en la Asamblea, defendía la creación de un ministerio por ley para que la permanencia de la institución no fuera antojadiza según cada presidente, sino que quedara fija en la estructura de gobierno y tuviera autonomía presupuestaria. Y aunque no estaba segura de que la Asamblea pudiera tomarse esta atribución, “yo digo que probemos, y que sean los juristas los que diluciden eso. Pero que no sea por escasez de decisión política”. A la hora de la decisión del partido de izquierdas, sin embargo, no pasó de ahí. Ahora que el borrador ya cuenta con dictamen favorable de la comisión, el diputado Yohalmo Cabrera justifica la decisión de eliminar ese capítulo asegurando que esa es una atribución que le compete únicamente al ejecutivo. Omar Cuéllar, también diputado efemelenista dice que tomaron de referencia la sentencia de inconstitucionalidad de la creación del Viceministerio de Transporte del 8 de abril de 2003, en donde se establecía que "la facultad de crear los Ministerios y Viceministerios que sean necesarios" es competencia únicamente del Consejo de ministros.

En teoría, Sánchez Cerén ha manifestado su interés por subir de rango la secretaría adscrita a la presidencia, pero en la práctica el interés no se nota. De hecho, el tema del ministerio ha dejado de ser parte de su discurso.

Ahora, los diputados efemelenistas se convencieron de que la creación del Ministerio es un proceso de tres pasos: aprobación del Consejo de ministros, elaboración y firma del decreto ejecutivo de creación, y publicación en el Diario Oficial. Desde que se planteó la posibilidad de que la Secultura se convirtiera en Ministerio, siempre se dijo que la importancia de hacerlo era que, una vez creado el ministerio, el titular de esta cartera de Estado tendría voz y voto en el Consejo de Ministros en donde se definen, entre otras cosas, el presupuesto general de la nación. Los ministros, además, cuentan con iniciativa de ley y con capacidad para gestionar directamente cooperación extranjera. El Faro preguntó a Silvia Elena Regalado si después de seis meses al frente de Secultura veía la posibilidad de que el ejecutivo creara en el corto plazo el Ministerio. La vaguedad de su respuesta indica, sin embargo, que aún no hay un compromiso: "Estamos trabajando para que haya Ministerio de Cultura en el 2018. Esta transformación es parte de nuestro plan quinquenal".

El retraso en la creación del Ministerio siempre ha sido un problema presupuestario, según el FMLN. "Una parte (de la causa del retraso) es presupuestaria y creo que es la principal, y yo esperaría que con la mejora de la economía y de los esfuerzos que estamos haciendo pueda en el transcurso de este año darse ese paso", dijo Lorena Peña en 2015.

Pasa sortear el obstáculo presupuestario, el anteproyecto de ley original contemplaba una asignación presupuestaria para "el organismo rector de (la) gestión estatal de la cultura y el arte". En el artículo 52 advertía que debería recibir "al menos el 0.60 % del presupuesto general de la nación en cada ejercicio fiscal". La ley consensuada eliminó ese compromiso de fondos vía presupuesto de la nación para la institución. Etiquetar el presupuesto, asegura Cuéllar, es limitar al Ejecutivo, que sabe cuántos fondos cuenta para la ejecución de los proyectos. El presupuesto actual de Secultura sirve en un 80 % para cubrir el pago de salarios. Arena, asegura la diputada Lucía de León, propuso que se le otorgara cada año un 50 % más del presupuesto designado, pero el FMLN no aceptó. "No entiendo cómo Arena quiere etiquetar el presupuesto pero no dan sus votos para los préstamos", reclama Omar Cuéllar, del FMLN.

Que el Ministerio de Cultura se creara por ley dotaba de institucionalidad al sector. Es decir, que dejaría de ser antojadiza la manera en que cada administración del ejecutivo hace del qué hacer cultural. La hoy secretaría de Cultura pasó de ser un Ministerio de Cultura y deportes a un Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Concultura) del Ministerio de Educación en 1991. Luego, en 2009, se convirtió como una secretaría adjunta a la presidencia. Breni Cuenca, la gestora cultural que dirigió el equipo que redactó el documento, cree que sin la creación del Ministerio y toda su estructura "vamos a tener una ley con buenos principios generales, pero sin la institucionalidad básica para que estos se cumplan".

Mientras que Yohalmo Cabrera considera que este borrador de Ley de Cultura es “innovador” e “inédito”, para el diputado de Arena, Juan Valiente, apenas es “una lista de buenos deseos”. De los 281 artículos que componían el documento que entró a estudio, solo quedan 108 artículos, entre los cuales no figuran reivindicaciones y promesas de campaña del FMLN como la seguridad social para artistas, y en el apartado de la educación artística de nivel básico hasta bachillerato y la formación de los docentes, la ley delega en “las autoridades competentes” las responsabilidad de desarrollar las políticas que consideren pertinentes.

Si bien la aprobación de esta Ley supone la instauración del Fondo Nacional Concursable para la Cultura y las Artes (Foncca) y el fideicomiso que lo nutrirá presupuestariamente, el capital semilla será apenas de 1 millón de dólares. El fondo, que administrará los recursos estatales, donaciones y cualquier otro ingreso que obtenga, financiaría proyectos artísticos, científicos, intercambios culturales y la promoción y difusión artística y cultural.

Otros elementos que quedaron fuera de la Ley que aprobarán este jueves 11 de agosto los diputados, son los relacionados con los pueblos originarios. En el estudio al interior de la comisión, los diputados acordaron eliminar los artículos relacionados a la devolución de tierras y recursos comunales “por el riesgo de expropiaciones”, explica Valiente. El FMLN no estuvo de acuerdo, pero tampoco puso mucha resistencia. “No estamos del todo contentos con cómo quedó”, confiesa Cabrera y explica que “lo que nos interesa en este caso que aprobemos la ley porque en realidad tiene cosas nuevas y no podemos detener esto y no aprobarlo por algunas cosas”.

Entre esas “cosas” que el diputado efemelenista señala está la eliminación de los afrodescendientes como grupo étnico dentro del articulado. Existen más de mil 400 afrodescendientes según el censo de población 2007 y el Museo Nacional de Antropología se prepara para inaugurar una sala dedicada exclusivamente a su estudio. Mientras tanto, los diputados de derecha decidieron que era válido sacarlos porque no tienen estadísticas que comprueben su existencia. Así lo explicó De León, secretaria de la comisión: "Si todos somos iguales ante la ley, ¿por qué vamos a crear un capítulo específico para los afrodescendientes si no tenemos datos ni estadísticas?"

Otro de los temas que abandonó el FMLN fue el de la devolución de las tierras para los pueblos originarios. Según el FMLN, era imposible conseguir los votos a una propuesta como esa. "¿Se imagina usted a un coronel (José) Almendáriz defendiendo la devolución de las tierras a los indígenas?", plantea el diputado Cuéllar, y admite que el documento al que su partido le dio iniciativa de ley, si bien es "una propuesta muy rica, debemos adecuarlo a la realidad".

La gestora del anteproyecto de Ley, Breni Cuenca, cree este documento es el resultado del abandono total por parte del sector artístico e intelectual que entre 2012 y 2014 apoyó vehementemente la propuesta de Ley: "Si no hay una presión constante por defender los derechos que nos corresponden, no se puede esperar que los políticos hagan más".

 

Tomado de: http://www.elfaro.net/es/201608/el_agora/19035/Adi%C3%B3s-Ministerio-de-Cultura.htm